INSTINCT

Casa Ulanga

Arecibo, Puerto Rico

Completada en 1854, la Casa Ulanga ha sido cárcel, hogar y alcaldía La Casa Ulanga es un imponente edificio que evoca el remoto pasado de la presencia española en Arecibo. En la actualidad alberga la sede regional norte del Instituto de Cultura Puertorriqueña y es, además, un espacio para la celebración de actividades culturales y reuniones de la ciudadanía. Ubicada en el número 7 de la calle Gonzalo Marín, en el mismo centro del casco de la ciudad de Arecibo, la Casa Ulanga es un edificio ligado inexorablemente a la historia de este pueblo costero. Por más de dos siglos, las majestuosas paredes de esta estructura de ladrillos de tres pisos, con una fachada de palacio renacentista, sirvieron de hogar, de institución bancaria y establecimiento comercial. Además, el edificio se usó como alcaldía, hospital, cárcel, tribunal, estación policíaca y como oficina de telégrafo. En 1810, un joven español llamado Francisco Ulanga, oriundo de Santander, se estableció en Arecibo con el objetivo de obtener prosperidad. Varios años después de llegar a Arecibo, comenzó a importar máquinas de vapor desde Europa para utilizarlas en las haciendas azucareras. Ulanga también financiaba la compra de esas enormes máquinas. En 1850, Ulanga comenzó la construcción del edificio de tres pisos de la ciudad, hoy conocido como la Casa Ulanga, cuyos trabajos terminaron en el 1854. En realidad, Ulanga construyó una de las primeras estructura multiusos de Arecibo. La estructura fue la residencia de los miembros de la familia Ulanga, quienes ocuparon el segundo y tercer piso. Mientras que en el primer piso, que tiene entrada por la calle posterior, frente al río Grande de Arecibo, se estableció un centro de comercio y una institución bancaria. Durante la epidemia de cólera de 1855 al 1856 sirvió de sede temporera del hospital para los infectados y como centro de alimentos. Tras finalizar la plaga, el alcalde Vicente Balseiro falleció y Francisco Ulanga fue nombrado alcalde. Fue entonces que el empresario español decidió convertir su residencia en la alcaldía. Durante la revuelta independentista contra el régimen español, mejor conocida como el Grito de Lares, en el 1868, el gobierno insular convirtió la Casa Ulanga en una cárcel. En los años de 1900 a 1904 se utilizó como corte superior y de distrito, como estación de policías y como oficina de telégrafo. En 1904 el gobierno federal la adquirió y en el 1948 fue transferida al gobierno de Puerto Rico, que la utilizó como Tribunal Superior. Con el paso del tiempo, la estructura pasó a manos del gobierno municipal, que decidió techar el patio interior para utilizarlo como salón de actividades.

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